Tuesday, 19 June 2012

Buh a todo eso! (parte uno o del principio u hocico)


- El miedo a la cursilería es una suerte de queismo; espantosa omisión por tonto recato, Gustavo. Te lo digo sin tapujos, total te tiene sin cuidado y, si te lo repitiera cientas de veces, tantas otras lo olvidarías.

-Tanta “T” nos va a tumbar, Tano.

-¿Te parece?

- Sí. Tené en cuenta que todos trajimos cientos de paquetes rebosantes de, emes, jotas, zetas, vocales, etcétera. Y te aviso que por culpa tuya van quedando una “T” por cada siete de las otras.

- Tch! Me las estás complicando; estoy tratando de ir al punto, y vos te despachás con esta sarta de abstracciones dialécticas que te tienen tan temático.

- Tenés razón. Te voy a oír un rato. Desconecto el teléfono para no estar pendiente; vos mientras templá tu dichos, Tano, templalos hasta que surja una casi telepatía y de pronto te calles y yo te entienda. Seguro te vas a calzar el traje de trasnoche, y está bien, porque es el único traje que le sienta a tu tipo.

- Te voy a pedir que no me tengas atrapado en ningún tipo de traje. Ahora dirás aquello de la cuestión de los temperamentos; te detengo antes.

- Tranquilo, Tano. Y arrancá a teorizar, que yo te escucho y te recibo bajo el efecto terciopelo del té de tilo.

-Te estás contradiciendo. Pedazo de tren sin vías, turco sin turbante. Te advierto, no te pongás taciturno, que te veo de buen talante y te sienta bien. Ni que te hubieran regalado la tabaquería Tilsons. Te lo cuento y no lo escribo para ahorrar tinta y porque es más fácil; si de pronto no me entendés o no estoy dando en la tecla, retraigo las tónicas, retomo desde el más alto estrato, y ahí reformulo o le cambio la textura, y todos felices y contenidos.

- Dale, timorato, traficante de trascendentales. Me contagiaste, ¿te das cuentas? No quiero hablar más. A que, te adivino, vas a virar por los trechos de alguna Dulcinea del Toboso… ¡Subí el telón y ponete a trabajar!

- ¿Trajeron más “T”?

- Alguna queda.

- Voy. Si me topo con alguna tranquera, ajustá un poco la cincha y me voy a despertar. 

Monday, 18 June 2012

Dos sobre El Miedo


*

Perturbación del ánimo por algún riesgo real o imaginario. Ancho, pero finito. Y en medio del camino de lo posible, como un amague incompleto, toda la tensión, toda la potencia, toda la desesperación, trota a espaldas de la atención con suficiente aviso de arranques y calles, para nunca alcanzarte. Negro apego, que permanece cierto tiempo según su indefinición. Tamborea agudo y de prisa, y cae al silencio pasmoso y grave, y pausa. Larga caminata, hombro a hombro, que sólo cesa al consumarse su principio devastador. De no ser así: perversión total de espacio, tiempo, tranquilidad. Futuro adjetivo imperfecto, trastorno fijo. Que ni la implacable barca del tiempo se lleva.

*


El asunto con el miedo es que exige un altísimo nivel de vigilancia. Esto es: abrir en lugar de cerrar, prender por apagar. Impertinente ante el miedo es esconderse dado que, lo que buscamos, señores, es suprimir posibilidad; y en esa meseta si presentase -dios no lo permita- sorpresa, evocar de la crudeza prontísima reacción.

Un segundo de miedo equivale en desgaste de humanidad a: la confesión de un grave ilícito, la metafísica de Macedonio, tres días juerga en vela; entre otras validaciones. Por motivo tal es que la gente con deficiente tolerancia cognitiva, simple y afortunadamente, se desmaya, en respuesta a la profunda naturaleza suscitada.

Dicen varios blandiendo adagio que es miedo por incierto: pero no hay tal sin previo ni recíproca actualidad de uno y el peligro -es decir, preconcepción del tema.

Sunday, 17 June 2012

Sonata para piano n.º 23 en fa menor Opus 57 

Appasionata - Ludwig Van Beethoven

Monday, 11 June 2012


Me desperté en un estado de excitación psicótica, después de haber soñado, en una manifestación muy compleja, que me enfrentaba al demonio, en la mejor interpretación de Sam Neill (el protagonista de Jurassic Park); quien, no estando satisfecho con su magia espeluznante, tampoco con el suspenso insoportable que envuelve su temática, ni con ser malo y querer hacer el mal de las formas más inexpresadas y tenebrosas, en fin, esta noche, la jugó de bueno, me acompañó hasta el final, y en un living amplio y moderno nos sentamos a debatir sobre lo que nos atañía, la naturaleza de los sucesos entonces superados, y lo pesqué, me sorprendió, con sumo miedo y abnegación, usando el argumento lógico que yo usase para desbaratar la persecución demoníaca en un sueño pasado, de más o menos las mismas características que el nuevo, pero, puedo agregar, transcurría en la casa de un amigo, y, si no mal recuerdo, ahí estuve solo, y el terror me despertó en ascuas, y el corazón en plena sensación de caída al vacío -las palpitaciones cesaron al rato, estabilizarme tomó horas, y la resaca me siguió como un secreto ruin, no sé hasta cuándo, acaso hoy, que me dispongo a confesarlo.

Nos encontrábamos en una cierta casa, de ventanas descomunales, mi novia, una amiga de ella, Sam, yo, y mi urgencia por proteger a las damas era apremiante. No obstante, es mi deber informar que desconozco su suerte, mas que la ventura que mi deseo haya arrojado por las oportunas ventanas a cada una de ellas, cuando la cosa se iba poniendo áspera: primero mi novia, y después su amiga, por orden de fortaleza, quizás, o bien, prioridad. El espectáculo era estrafalario y presumido. Pero el miedo, sólo digno de este tipo de contiendas: no hay peor enfrentamiento que con espectro-demonio, mal por mal, desafectado, y no sin causa: sino sin consecuencia. Corríamos Sam y yo movidos por esta fuerza indeterminada, y súbitamente, estamos degustando conjeturas, él plácidamente sentado en un sillón, meditabundo, cruzado de piernas, con la mano en el mentón; y yo, desquiciado, hurgando superficialmente unas bibliotecas, reventándome la cabeza en la búsqueda de la forma lógica que resolvería el poderoso sin sentido, cuando, Sam, en pose de adelantado, me dice: mirá, tal y tal cosa, no cierra. Por un breve lapso diagramé mi suscripción, luego mi gratitud, y cuando largué, ya desvanecido, un claro, me di cuenta de que esa averiguación era mía, que Sam me la había afanado, que el demonio no había aparecido, y que era él, había vuelto, derrotado, a darme la solución que yo usé para vencerlo la otra vez, como un aliado, amansillando el bien, y lo agarré de la cara, con mi mano izquierda, lo miré fijo, bien fijo, y mientras su cara se desformaba de vergüenza, le decía: hijo de puta, vos sos el demonio, vos sos el demonio, hijo de puta...

Thursday, 31 May 2012



CAPÍTULO LXII


DEL CURSO DE LAS ESTRELLAS.
1. Las estrellas, unas son fijas y otras se mueven. Son fijas las que no tienen movimiento por sí, sino que se mueven con el cielo. Otras se mueven como los planetas, esto es, que son errantes, y hacen su carrera vaga, aunque con determinación cierta.


CAPÍTULO LXIII


DE DISTINTOS CURSOS DE LAS ESTRELLAS.
1. Las estrellas, por aquello de que son movidas en diversas órbitas, unas salen antes y se ocultan más tarde y otras salen más tarde y llegan más pronto al ocaso. Otras salen a la par y no se ocultan al mismo tiempo; pero todas vuelven a su tiempo a su curso propio.


CAPÍTULO LXIV

DE LA DISTANCIA DE LAS ESTRELLAS.
1. Las estrellas están a diversas distancias de la tierra y, por tanto, aparecen ante nuestros ojos con diversa claridad; pues muchas son mayores que aquellas que vemos con más claridad, pero están situadas más lejos y a causa de su distancia aparecen más pequeñas.


ETIMOLOGÍAS, SAN ISIDORO DE SEVILLA (560-636)





Wednesday, 30 May 2012

Poema 30


Las cosas, amor nace, nos lanza, en su
patrón irremediable, la física
arrojada del tiempo que se despliega
con la intensidad de una madre,
para sorprenderme, en un definitivo
olfato de paz, habiéndote elegido,
entre todas las amenazas, sonrisa,
que trae la fresca promesa de la hojarasca.
Decir las cosas de día, desnudo,
liberto, besando el riesgo, lengua
de tierra que penetra en el mar,
con la sutil mañana iluminando
la mejilla y el pezón, rozagantes,
y los ojos abundantes nutriendo
lo que vendrá transcendiendo.
Mutar, como nunca se ha temido,
anhelar, para que ni el pétalo
toque ese entramado de rocío,
gemir, por la mano exigua a la intención,
soportar, la interrupción cotidiana, 
rezar, por su innata fragilidad, 
y cantar, cuando por su fuerza 
de belleza se vuelve a levantar,
perfumándose,
velo de lagrimas, contorno de sed, 
ofrenda cristalina, cántaro,
encomienda, para siempre,
vigía, arcángel, voluntad.

Tuesday, 22 May 2012

Dos años más tarde, el 7 de mayo de 1824, al dirigir la Sinfonía con coros (o mejor, como reza el programa, "tomando parte en la dirección del concierto"), no oía el estrépito de las aclamaciones, ni se dió cuenta de nada hasta que una de las cantantes, cogiéndolo de la mano, le hizo que se volviera hacia el público, que estaba de pie, agitando sus sombreros y tocando las palmas. Un inglés, Russel, que lo oyó tocar el piano hacia 1825, cuenta que cuando quería tocar delicadamente, las teclas no sonaban y que era conmovedor advertir, en el silencio, la emoción que lo embargaba, por su rostro y por sus dedos crispados. (...)
Romain Rolland, VIDA DE BEETHOVEN