7 hours ago
Saturday, 14 July 2012
Friday, 13 July 2012
ENTONCES
dijo Almitra: "Háblanos del Amor".
Y
él alzó la cabeza, paseó su mirada por el
pueblo;
un silencio cayó sobre ellos, y con
voz fuerte él dijo:
Cuando el amor os haga señas, seguidlo;
aunque sus caminos
son duros y escarpados;
y cuando os envuelva en sus alas, doblegaos
a él,
aunque la espada escondida entre
sus plumas pueda heriros; y cuando
os hable,
creed en él, aunque su voz
puede despedazar vuestros sueños
como el viento del
norte convierte al
jardín en hojarasca.
Porque así como el amor os ciñe una
corona
así también os clavará en la cruz.
Así como es para vuestra maduración, así
también lo será para vuestra poda.
Así como asciende a vuestra cima y
acaricia
vuestras más tiernas ramas que tiemblan al
sol, así descenderá a vuestras
raíces y las
sacudirá en su apego a la tierra.
Como a gavillas de maíz os junta en torno
suyo.
Os desgrana hasta dejaros desnudos.
Os tamiza hasta libraros de vuestros
hollejos.
Os restriega hasta convertiros en masa
blanda y plegadiza; y luego os destina
a su fuego sagrado, a fin de que podáis
convertiros en el pan sagrado para el
sagrado festín de Dios. Todas estas cosas
hará el amor a fin de que podáis conocer
los secretos de vuestro corazón, y en
ese
conocimiento lleguéis a ser un fragmento
del corazón de la Vida.
El Profeta - Khalil Gibran
Thursday, 5 July 2012
Mujer que alegras las horas,
alegría del alma,
Alegría,
guarde Dios
tu sano cansancio
de pileta y sol.
Cuando siempre hemos estado
tú ahí y yo aquí
fue en tu norte, mujer
que al fin te he encontrado
Como a la palabra cotidiana
que, de pronto,
sorprende
yo te había visto muchas veces
pero nunca por primera vez.
Saturday, 30 June 2012
Ven
Ven, mi amor, en la tarde de Aniene
y siéntate conmigo a ver el viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.
y siéntate conmigo a ver el viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.
Tú no te vas, porque mi amor te tiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de mi sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de mi sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene.
Tú no te irás, mi amor, aunque lo quieras.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
aún yéndote, mi amor, jamás te irías.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
aún yéndote, mi amor, jamás te irías.
Es tuya mi canción, en ella estoy.
Y en ese viento que va y viene voy,
y en ese viento siempre me verías.
Y en ese viento que va y viene voy,
y en ese viento siempre me verías.
Hace falta estar ciego...
Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la tierra.
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.
Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la tierra.
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.
Rafael Alberti
Wednesday, 27 June 2012
Acerca de cuál es el modo en que deben ubicarse en la mesa los asesinos
Si para la comida hay planeado un asesinato, es claro que se debe ubicar al asesino en las cercanías de su víctima (si a su izquierda o a su derecha, esto depende del método que emplee el asesino), dado que de este modo se interrumpirá menos la conversación, al mantenerse la acción circunscripta dentro de un pequeño sector. La fama de Ambroglio Descarte, asesino principal de Mi Señor César Borgia, radica en su habilidad para llevar a cabo su cometido sin que ningún comensal lo note, con excepción de su víctima.
Una vez que el cadáver (y, si las hay, también las manchas de sangre) ha sido retirado por los sirvientes, lo usual es que el asesino abandone también la mesa, dado que, algunas veces, podría su presencia perturbar la digestión de aquellos que estén sentados cerca de él.
Para la ocasión, un buen anfitrión siempre tendrá pronto un nuevo invitado que permanecerá esperando afuera hasta que llegue el momento de pasar a integrar la mesa.
LEO DA VINCI
Tuesday, 26 June 2012
(...) La ciudad ya no mira al puerto, es cierto. Pero la gente se caga un poco en todo eso, viste. Por suerte -a veces en el fondo- todos nos seguimos mirando como se miran dos que están cerca de un río, así, jugando a esconderse atrás de las totoras, apareciéndose de pronto, entre el olor a barro y el frío de las manos y las mangas arremangadas. Nos paramos en la pérgola de Parque Lezama y miramos para el río. Miramos la estación de servicio, pero tal vez buscamos el río, el horizonte limpio o sucio y la espuma de las olas. Esto, Soñora, este parquet, este pedazo de tierra entubada y allá, donde está el medidor de gas, eran el bajo; el bajo de barro, de bruma, de piedras, de agua, trabajo y pensamientos. Nos queda, eso sí, la humedad; y buen. Por eso las palomas están gordas y las gaviotas se preguntan por esa sensación como de otra vida en la que planeaban cerca del agua hasta una roca; se lo preguntan de cable a cable, o cantando las doce han dado en algún lindo dintel, un poco más lejos, Almagro o Devoto, aunque también sobre Maipú o Reconquista. Seguro. Cuando nos distraemos estamos mirando a ver si llega ese barquito con las noticias, si entre las que lavan la ropa en la orilla están Visitación o Rosario, que se ríen del viaje que le dio ese pingo a Retamar en la doma del sábado, en Plaza San Martin, o esperan a ese marinero que, por costumbre, jura volver. A mí me gusta ese paraje que fue, pero también me embruja este caos amarillo, este San Nicolás que tiene una densidad de librerías por metro cuadrado que te derrite los ojos y te toma las ganas de llevarte algo, aunque sea uno, por cinco pesos. Tanto teatro, tanta gente que no te mira, desnudando con los ojos un billete de veinte, a ver si le encajas un falso, chanta hijo de puta que lo quisiste cagar. Pero bueno, es el anonimato, viste. A mí me gusta hundirme en él, un cacho nomás. Ahora te lo digo, pero yo mentí con Balvanera, Soñora; yo disfruto como un condenado caminar solo por esas calles repletas de gente y de cajas, de estibadores; dejarlos pasar. De pronto acelerar y meterte en la carrera. No hay tiempo que perder, no lo hay para nadie, para nada, pero es querer ganarle, Soñora. Ese trajín a mí me da cosas, buenas y malas y cosas. Entonces te sorprende una sonrisa, una vieja que pierde la razón y dice hola o se queja, me entendés, que te habla a los ojos. Tal vez no, pero habla o por lo menos está ahí, con vos, que le estas comprando un paquete de Pepas por el hambre de las cinco. A mí todo ese ruido de bocinas se me hacía un peregrinaje por dentro; el olor a asado viejo de la parrilla de Perón, a la mañana, era para mí. Yo estaba en silencio, podía pensar tranquilo. Sobre todo algunos días, las cosas me atravesaban, pasaban por mí, en mí. Son épocas, creo. Así que ahí andaba, Soñora, probando, viste, viviendo, estando un cacho por ahí, por Plaza Dorrego.
(...) Enrico Ciriglano iba a estar en Buenos Aires una semana. Después, Córdoba, Rosario y de vuelta a Milán. Estaba parando en el Sofitel, pero, por algún motivo, todas las mañanas se subía a un Mercedes blindado y desayunaba en el Hilton, en Puerto Madero. Lo sé, Soñora, porque yo lo ví. Lo seguí, entendés. Pegué otro faltazo al laburo y lo seguí un día y medio; tenía que verle la cara a ese. Si supiera de Suárez, el higo de puta, si supiera de nosotros. De esto harán diez días, ponele que once. (...)
CINE LORCA
Saturday, 23 June 2012
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